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Xenofobia racismo
irracionalidad y pánico
En la Ley SB 1070

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La Ley SB 1070 esta planeada para entrar en
vigor este 29 de julio pero aún no se resuelve una controversia
en la
Suprema Corte de Estados Unidos. |
México, (Notimex).-
A pocas horas de la probable entrada en vigor de la ley SB 1070 en
Arizona, aumenta la preocupación generalizada por las consecuencias que
podría acarrear esa legislación.
Académicos, autoridades, defensores de derechos humanos y los propios
migrantes coinciden en que los mexicanos están en grave riesgo; términos
como xenofobia, intolerancia, discriminación, pánico, clasismo,
irracionalidad y hasta cinismo aparecen en casi todas las opiniones.
Si bien la ley firmada en abril por la gobernadora de Arizona, Jan
Brewer, contemplaba un plazo de 90 días para la entrada en vigor de la
legislación, que se cumplirá el 29 de julio, aún no se resuelve una
controversia en la Suprema Corte de Estados Unidos.
La nueva legislación permitiría a cualquier autoridad local en Arizona,
aún sin ser policía, solicitar documentos a toda persona en la calle con
“aspecto físico” de mexicano o latino que, de antemano, se sospecha se
encuentra ahí sin documentos legales.
De comprobarse el estatus migratorio irregular, se procedería sin
miramiento a la deportación o, en algunos casos, al encarcelamiento, lo
que muchos han considerado explotación a quienes, como los migrantes, se
encuentran en condiciones de inferioridad.
“Es algo que no se puede aceptar bajo ninguna circunstancia, porque
denigra al ser humano en conjunto, no sólo a la víctima del maltrato”,
señala el secretario general de la Unión Latina, José Luis Dicenta
Ballester.
Mientras la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) mantiene vigente
su alerta de viaje para no ir a Arizona, ningún funcionario de esa
dependencia quiere abordar el tema en entrevista.
La canciller Patricia Espinosa Cantellano presentó en junio una protesta
por la ley y anunció que México actuaría como “amigo de la corte” en las
demandas interpuestas ante tribunales por organizaciones no
gubernamentales contra dicha legislación.
A dicha demanda se sumaron después siete países de América Latina, en un
hecho que han aplaudido académicos y representantes de organizaciones no
gubernamentales.
Para Mireille Roccatti, ex presidenta de la Comisión Nacional de los
Derechos Humanos (CNDH) y actual académica del Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) campus estado de México, la
llamada “ley Arizona” es la expresión de la xenofobia, la discriminación
racial y el clima antiinmigrante.
Como doctora en Derecho subraya que se trata de una ley
anticonstitucional, porque los estados de una federación no pueden
legislar en materia migratoria.
Con este criterio coincide el representante de la Oficina de la
Organización de las Naciones Unidas en México, Magdy Martínez Solimán,
quien advierte que de iniciar la aplicación de dicha ley, Estados Unidos
violaría los pactos internacionales que ha firmado.
La encrucijada que se plantea es: si la Unión Americana mantiene un
liderazgo de solidaridad y convivencia pacífica con los migrantes, o
bien acepta y propicia la “política del búnker” y coloca una barda en la
frontera o la llena de púas.
“Los migrantes tienen pánico”, asevera sin titubeos José Luis Gutiérrez,
director asociado de la Asociación Nacional de Organizaciones
Latinoamericanas y Caribeñas (NALACC, por sus siglas en inglés), que
defiende a los migrantes en Estados Unidos.
El activista relata que hay un clima de persecución que ha propiciado
actitudes racistas y xenofóbicas que va creciendo y abre la puerta a
gente intolerante, hasta ahora reservada sobre su actitud antiinmigrante,
por considerarla “políticamente incorrecta”.
El caldo de cultivo existe y otros 18 estados de la Unión Americana ya
analizan la posibilidad de emprender leyes de la misma naturaleza.
El doctor Mario Camberos Castro, de la Universidad Autónoma de Baja
California, ofreció una videoconferencia a través del Centro de
Investigaciones en Estudios Superiores en Antropología Social en la
ciudad de México.
En ella advirtió que tanto en la entidad impulsora de la ley SB 1070
como en otros estados hay grupos antiinmigrantes que analizan los costos
del “experimento en Arizona, para después promover leyes similares en
sus localidades”.
Hasta ahora el boicot comercial convocado contra Arizona ha afectado 40
por ciento de las actividades comerciales en Yuma y Nogales, Arizona,
así como en Nogales, Sonora, y amenaza con generar el desempleo para 30
mil personas.
En la videoconferencia, el director del Colegio de la Frontera Norte,
Tonatiuh Guillén López, señaló que “lo que más preocupa es que esa
actitud antiinmigrante se convierta en una práctica institucional,
jurídica, que emane del Congreso de Arizona”. Y de paso, que pueda
emanar también de otros congresos locales en Estados Unidos.
Más a largo plazo, el riesgo es la desintegración social, advierte a su
vez la maestra Celia González Hernández, directora de la carrera de
Relaciones Internacionales en el ITESM, campus estado de México.
A la grave discriminación y violación de los derechos humanos que
encierra la ley, debemos agregar consecuencias de largo plazo, entre
ellos familias desintegradas, patrimonios perdidos, retorno de mexicanos
a sus lugares de origen sin capital económico alguno y ausencia de
tejido económico para albergarlos.
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